Quemaduras y efectos del sol
Las actividades deportivas al aire libre implican una inevitable exposición al sol, que se ve incrementada en deportes como el esquí o en espacios marinos. La radiación solar en deportistas, por efecto de los rayos ultravioleta en la piel, puede causar manchas, envejecimiento prematuro y un mayor riesgo de melanoma y cáncer de piel, entre otros. Para evitarlo, es fundamental utilizar protección antisolar con un factor de protección elevado (superior a 30). También se pueden utilizar gorras y otros utensilios protectores. Finalmente, si es posible, se deben evitar las horas centrales del día para la práctica deportiva.
No obstante, es necesario recordar en ese apartado que cierto grado de insolación diaria de nuestra piel es necesario para una adecuada síntesis de vitamina D.
Deshidratación y xerosis de la piel
Condiciones como el frío y el agua, especialmente la salada, también pueden afectar a la piel, alterando su equilibrio, provocando xerosis o sequedad y facilitando la aparición de fisuras por las que pueden acceder microorganismos y causar sobreinfecciones.
Es recomendable llevar un atuendo adecuado, así como una hidratación oral y cutánea con cremas emolientes de uso continuado.
Ampollas
Suelen aparecer por la fricción de la piel con el material o equipamiento deportivo, siendo frecuentes en las manos o los pies, en este caso por un calzado inadecuado. El calor y la humedad son dos factores que propician la aparición de ampollas. Es recomendable utilizar un calzado adecuado y calcetines protectores de tejidos no abrasivos. Cuando ya han aparecido pueden drenarse, aunque es conveniente que esta maniobra sea realizada por personal especializado y bajo condiciones de rigurosa asepsia.
